sábado, 16 de julio de 2016

Cine gatuno: Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian



Hoy en cine gatuno, analizaremos la segunda parte de la saga más épica de todo el mundo felino: Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian.

Tal como en el libro, el filme no da muchos detalles de la vida de los adolescentes Penvensie tras su regreso de Narnia, en donde reinaron por muchos años en la que se conoce en aquel país como "la edad dorada de Narnia" y tras lo cual, volvieron a recuperar los cuerpos semi infantiles con los que se introdujeron en el armario mágico para llegar a la tierra de Aslan. En las primeras escenas, se ven a l@s Penvensie sentados tranquilamente en la estación de tren, hablando muy amenamente como si sus vidas fueran de lo más normales y los estragos de los bombardeos alemanes sobre Londres pasaron a ser recuerdos del ayer - hay que recordar que esta serie de novelas de se escribieron durante la segunda guerra mundial, pero es muy probable que el autor, C.S. Lewis, quería que sus lectores británic@s se olvidaran de semejante tragedia -.



Rápidamente todo cambia: la estación de tren se abre, como si todo se tratara de un terremoto y, en cuestión de segundos, los cuatro adolescentes se dan cuenta que la cúpula de la estación de tren, en lugar de mostrar un infinito túnel, se puede comtemplar un paisaje costero muy hermoso. No les cabe la menor duda de que se encuentran de vuelta a Narnia, pero lo más sorprendente de todo, es que están sobre lo que alguna vez fue Cair Paravel, el palacio desde donde gobernaron todo aquel país. Ante los escombros de lo que fue un pasado glorioso y la abundante vegetación que lo cubre se preguntan ¿Cuánto tiempo ha pasado? 

Mientras tanto, casi al mismo tiempo, un joven llamado Caspian se entera por medio de su mentor, el doctor Cornelius, un enano disfrazado de humano, que es en realidad un príncipe cautivo a manos de su tío Miraz, quien ambiciona quedarse con el trono. Tambien le cuenta la historia del reinado de oro de los Penvensie, su extraña desaparición y que en mil trescientos años desde ese tiempo para allá llegaron los telmarinos, los otros humanos, a Narnia. Los telmarinos eran un pueblo proveniente del mar, de paradero desconocido, que implantaron su dominio en Narnia en detrimento de los demás animales parlantes, que tuvieron que esconderse para no ser esclavizados o asesinados por los nuevos colonos. Los enanos, en cambio, aprovechando su apariencia humana, se pusieron zancos para parecer más altos y mezclarse con los invasores; el propio Cornelius era un mestizo. Caspian le juro que una vez que escapara de su tío, formara la resistencia y lo derrocase, reinaría con justicia y amor, tal como lo hicieron los Penvensies.



Volviendo con estos últimos, en su recorrido de reconocimiento terminan rescatando al enano Trumpkin de ser ahogado por unos soldados telmarinos - un fenomenal Peter Dindlake, el mismo que hace de Tirion Lannister en "Game of thrones" y es, probablemente, su personaje más popular -, quien los termina reconociendo como los antiguos reyes y les anuncia cuanto tiempo ha pasado ¡¡Mil trescientos años!! No hay ni una lógica en esto y cualquiera en su sano juicio se pondría a pensar qué tenía en la cabeza el león Aslan al hacer regresar a los Penvensie a su mundo, sin siquiera dejar una dinastía gobernante y permitir que reinara el caos. Como yo no soy ni Aslan ni C.S.Lewis, es mejor dejar esa pregunta en el aire.


Se puede decir que la película le fue fiel al libro en casi un ochenta y cinco por ciento, recibio buenas críticas tanto del público como a los que se dedican a esta profesión - Con referencia a los críticos - y sin embargo, recaudo mucho menos de lo esperado, pero no porque la película fuera mala: tuvo que hacerle frente a la nueva entrega de Indiana Jones y a la primera de Iron man, los dos megaestrenos de 2008.

Como de costumbre, voy a definir lo positivo y negativo del film

Lo positivo: El filme no sólo es ligeramente mejor argumentalmente al libro: los coloridos vestuarios, las actuaciones - sobre todo de Ben Barnes, quien se lucio como Caspian - los efectos especiales y las escenas de batallas le dieron brillo a una estupenda producción de una saga que va por más y lo merece - ya está en fase de producción la cuarta entrega, que es sobre la "Silla de plata" -.

Una de las escenas más sobresalientes y entretenidas es el duelo entre el sumo monarca Peter y el rey Miraz - encarnado de forma descarnada por el actor italiano Sergio Castellito -.



El actor que hizo de Peter Penvensie, William Moseley, confeso en una entrevista que el duelo fue un verdadero desafío físico para él - tuvo que practicar boxeo, natación, levantar pesas, esgrima, artes marciales y cuanta disciplina relacionada con este tipo de actividad -, para hacerle frente a un experimentado Castellito, quien le lesiono mientras realizaban la coreografía de combate.


Se puede decir que lo más llamativo de esta entrega son las batallas - Bien coreografiadas, con buenas tomas y un par de efectos especiales, lo suficientemente comedidos para dar un toque de realismo-. Tambien vale la pena destacar la activa participación femenina en las batallas, de la mano de una impetuosa Anne Popplewell, en el papel de la corajuda y, a la vez tierna, reina Susan - Debido a la edad de Georgie Henley, su coestrella, quien era dos o tres años menor, no se le fue permitido participar en las coreografías de los combates finales, aunque sí tuvo su buen par de escenas de acción como arquera en el intento fallido de toma del castillo de Miraz por parte de Peter -, que no tiene nada que envidiar en destreza y actitud a los protagonistas de la serie "Arrow".


No podemos dejar de mencionar al actor Ben Barnes quien, con el perdón del resto del elenco, fue el más destacado - Incluso l@s crític@s y buena parte del público se preguntó por el motivo de que a su Caspian lo releguen un poco a segundo plano tras su encuentro con los Penvensies, los otrora reyes de Narnia; quizá esto fue, en parte, lo que tambien afecto el desempeño económico del filme -, que con su presencia física y dramática logra darle vida a Caspian, el futuro monarca del mágico reino. Lo malo es que esta todavía joven promesa del séptimo arte no ha sido capaz aun de sacarle provecho a esta magnífica carta de presentación que es esta joya de película; esperemos que sea lo suficientemente sabio para cambiar de rumbo y no terminar como Mark Hamill, quien hizo su debut como Luke Skywalker en cierta francquicia ya conocida y, tras eso, avanzo por derroteros que lejos de apuntalar su prometedora carrera lo relegaron a vivir en la mediocridad y a depender de papeles secundarios en películas de calidad cuestionable sólo para seguir subsistiendo- Entre estas mediocridades, está la sobrevalorada última entrega de "Star Wars" -.


Tambien hay que felicitar al equipo de producción y al propio C.S.Lewis por las nulas referencias al cristianismo, tal como ocurrio con la primera película, brindando un espectáculo épico que sera recordado por generaciones, más allá de que su desempeño en boletería no fue lo que se esperaban - Me parece que esto tuvo que ver más con la poca planificación de su puesta en escena, que coincidio con los mejores estrenos del año y con otras megaproducciones ya mencionadas -.

Lo negativo: Quienes me conocen saben que no tengo pepitas en la lengua para decir mi verdad, aunque duela.

En la película, los antagonistas tienen aspecto de conquistadores españoles - Esto lo notaron l@s crític@s desde el principio - y si bien no se puede cuestionar la calidad de sus actuaciones, esto demuestra que Hollywood una vez más volvio al estereotipo del latino barbón y malvado -Nada más faltaba que se inventaran una alianza con los carlomenos, de aspecto turcomano y quienes son los antagonistas por excelencia de esta saga de novelas -, que se creyo enterrado casi completamente a principios de la década de los veinte del siglo pasado - Aunque, a veces, Hollywood los desempolvaba como último recurso, para paliar la falta de imaginación de los guionistas -. No hay duda de que los españoles en su conquista del nuevo mundo mataron a doscientos millones de almas, pero no es menos cierto que los conquistadores anglofranceses, holandeses y portugueses tambien hicieron lo suyo. Es más, en la novela original, el propio escritor no describe el tipo de armaduras, armamento ni aspecto físico de los telmarinos, lo que hace que no sea una argucia más de la meca del cine so pretexto de dar más sensacionalismo a la producción en pos de impresionar a un público fácil y poco exigente.


Si querían reimaginar el aspecto de los carlomenos ¿No había suficiente material en las crónicas de la edad media y los museos para mostrar un pueblo belicoso con todo y sus armaduras? En esta época ejemplos hay de sobra en Europa Central: los francos, los borgoñones, los aquitanos, alemanes, belgas, holandeses, etc, etc... Sobre todo de la alta edad media. Tampoco hubiera sido inadecuado darles aspecto nórdico o celta - estos grupos eran hábiles en la creación de espadas y armaduras - , que no eran menos temibles que sus contrapartes españoles e italianos. En fin, son ese tipo de prejuicios que todavía reinan en Hollywood, al igual que los matrimonios de blanc@s y negr@s en sus producciones, los pocos papeles protagónicos de las mujeres y las entregas de oscares inmerecidas en detrimento de producciones de mejor cuantía - La película de temática homosexual "Brokeback Mountain" y la animada y bien dramática "Ralph el demoledor" fueron vícticmas de tales injusticias -, que son ese tipo de cosas que alimentan los delirios paranoicos de Robert Rodríguez - Director estadounidense de origen mejicano, que se caracteriza por mostrar en sus películas a latin@s heroicos y de aspecto impecable frente a antagonistas salvajes de origen anglosajón y bastante desaseados - y Michael Moore, que siempre se declara como el paladín de las minorías en cada documental que hace - Algun@s detractores lo llaman "falso izquierdista" pues, pese a declararse un luchador de los derechos civiles de sus compatriotas, él mismo se da una vida de millonario de derecha amparado en los millones que gana con la boletería de sus obras -.


Otro aspecto criticable aunque, quizá el más llamativo de la película, es el supuesto romance que le atribuyen a Caspian y a la reina Susan - esto no aparece en la novela -, lo que pone en entredicho, otra vez, a l@s guionistas de Hollywood y voy a escribir por qué.

Nadie niega que, desde el principio, Susan y Caspian muestran afecto el uno por el otro - Lo que deja en evidencia la buena química entre la actriz Anne Popplewell y Ben Barnes, preguntándonos cómo fue posible que en la vida real no terminaran siendo algo más que coprotagnistas -, hasta se podría decir que cuando Caspian usa el cuerno de la reina Susan para pedir ayuda a los Penvensies, es un acto simbólico en donde el príncipe de alguna forma evoca a su futura amada; en escenas posteriores, el propio Caspian le devuelve el cuerno a Susan. Pareciera ser que l@s guinistas querían evocar, de algún modo, el romance casi imposible entre el futuro rey Aragorn y la princesa élfica Arwen Undomiel, de la saga "El señor de los anillos", pero hay que decirlo, les faltó bastante para alcanzarlos en calidad.


Lo peor del caso, es que este supuesto romance tambien casi pone en peligro la línea argumental de la trama, pues se supone que Caspian se casara con la hija de Ramandu, una estrella con forma humana - en la continuación, "La travesía del viajero del Alba", el propio Caspian pregunta a Lucy por Susan y esta, ni corta ni perezosa, le rompe el corazón al responderle que Susan estaba saliendo con un capitán de la marina británica -. Si Hollywood hubiera hecho que Susan se quedara en Narnia para casarse con Caspian ¿Cómo hubiera quedado la línea argumental de las novelas en las subsiguientes entregas? Quizá hubiera sido mucho más útil que le hubieran inventado un romance entre el enano Trumpkin y una bella telmarina, pues ambos serían personajes secundarios y, por lo tanto, esto no afectaría para nada a la saga - Peter Dindlake es un gran actor y si le pusieran una compañera actoral competente, sin duda hubieran dejado abiertos más de una boca en las salas de cine -.


Que se puede decir, esto al final quedara como anécdota histórico y, por los vientos que soplan, la del príncipe Caspian terminara siendo uno de los clásicos infantiles de todos los tiempos y el romance entre Susan y Caspian seguira siendo el verdadero eje de la trama, en detrimento de la original, que era entronizar nuevamente a Caspian - De hecho, en una encuesta de internet, un ochenta y ocho por ciento afirmo que les hubiera gustado que Susan se quedara con Caspian -. Para bien o para mal, creo que era precisamente lo que los inescrupulosos ejecutivos de Disney buscaban y vaya que lo lograron - Hasta una parte de mí quedo deseando un matrimonio entre estos dos; dejemos ese asunto hasta allí -, con beso final incluido.



Otro aspecto negativo, esta vez para los amantes de los gatunos, es el poco protagnismo de Aslan en la película - Caspian es el otro afectado, pero le va mucho mejor -, quedando relegado a las escenas finales, en donde salva el día. En la novela original, Lucy y Edmund logran encontrar a Aslan al principio del libro y, aunque no aparece tanto despues, las referencias hacia él son más abundantes que en la propia película. Quienes estaban en el equipo de producción, debieron tomar en cuenta que Aslan es el verdadero protagonista de la saga y hubiera sido mucho más justo dedicarle un buen par de escenas más, incluso más de las que habían en el libro, tal como Peter Jackson hizo al modificar, de forma magistral, algunas escenas de "El señor de los Anillos" para deleite de los gustos actuales.

Pese a sus pros y contras, debo admitir que, en opinión personal, estamos ante la que es actualmente la mejor de las Narnias - la primera no es que estaba mala, pero contenía muchas referencias religiosas; la tercera se basaba en un libro que, aunque entretenido, no dejaba de tener cierta aura infantil que Fox trato heroicamente de transformar; la cuarta entrega habra que verla -, que mezcla ingeniosamente la epopeya junto a una trama infantil y percedera en donde el bien siempre triunfa sobre el mal y en donde todo lo que sucede, por bueno y malo que sea, es por una buena razón. Hasta pronto y nos vemos en la próxima entrega de "Cine gatuno".




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